Un día me puse a releer cosas escritas por mí en un cuaderno. Pasado un tiempo de esas vivencias me resultaba entretenido y cautivante el ejercicio de reencontrarme con vivencias de otros momentos. Acto seguido, fantaseé con que sean escritos de otro... y después me sentí atraído a abrir una ventana hacia el espacio abierto de esta cosa loca de la Internet.
Las frases que despertaban mi interés eran las que hablaban de la pintura que se fileteaba en mi vida en cada momento.. Los pensamientos que se escapaban por la lapicera.. Los imponderables del inconciente.. Los deseos de querer vivir mejor, de querer sentir mas de cerca cierto bienestar emocional.. cierta búsqueda de un estado interno feliz...Lo intimo era lo que me conmovía..
Al fantasear con esto del blog, no sé cuán verdaderamente auténtico e intimo puedo llegar a ser. No sé cómo va a jugar mi inconciente y mi preparación en cada párrafo que suba a la web.. Será mi experimento, como el de muchos bloggers, que se entusiasman como yo hoy en querer abrir este cacho de disco rígido de algún lugar del mundo para MOSTRARSE desde los lugares que más preferimos mostrar.

Entonces qué?

Este momento:

un viernes por la noche, o sábado por la madrigada, estás escribiendo algo que nunca nadie mas que algún amigo va a leer. No me importa mucho eso ahora la verdad... Me parece seductor escribir para que nadie lo lea de repente. De hecho escribo en cuadernos desde mis 15 ó 16 años y, aunque nunca se los muestro a nadie, tengo la ilusión de que todos esos empolvados cuadernos sean mi herencia... Ja!! Como esto que alguna vez alguien descubrirá y sentirá un guiño desde mi alma a la suya…o no. (cuak).

Escuchando tangos me imagino en una milonga con mi amiga, la que hace un mes y 14 días perdió al papi y recién ahora lo está entendiendo... "no soy una buena compañía ahora" me dijo ayer al teléfono.. "En un viejo almacén del Paseo Colón, donde van los que tienen perdía la fe, todo sucio, harapiento, una tarde encontré a un borracho sentado en oscuro rincón. Al mirarle sentí una profunda emoción porque en su alma un dolor secreto adiviné y, sentándome cerca, a su lado, le hablé, y él, entonces, me hizo esta cruel confesión. Ponga, amigo, atención...Sabe que es condición del barón el sufrir... la mujer que yo quería con todo mi corazón se me ha ido con un hombre que la supo contener".... es parte del tango "Sentimiento gaucho". Lo escuchaba y trajo el recuerdo de mi momento fugaz y tierno de bailarín. Sí. Yo me subí a un escenario más de una vez y hasta llegué a viajar fuera de mi provincia para mostrar mi arte. Amo mi arte. Amo el tango. Amo el baile. Amo la cultura argentina. Ojala los tangos que bailamos ella y yo pudieran sanarla. Pero no creo que el tango pueda causarle el efecto que nos causaba antes. No aún.

La milonga es un regalo. Es estar con alguien amado en una mesa, es ver la luz baja en una noche llena de murmullos entre tema y tema, ver a la gente de distintas edades y estilos buscar desplazarse en la pista en sentido anti-horario, tratando de seguir el compás y a la vez sentir ansias de mostrar algún adorno, o simplemente desplegar el baile que sale desde el culo mismocon toda emoción… Es beber allí junto a ella una botella de cerveza bien fría recién abierta; es hacer "chin chin" y pensar "qué bien que hice en venir!!! a pesar del frío, de la distancia y del regreso tortuoso.. esto lo vale."
Claro que lo vale. Es un mimo enorme al alma. Y aunque se torne frase hecha, esas son las partes de la vida que más importan. Los momentos en los que somos felices. Puedo enumerar muchos. Pero no son los que componen la mayoría de mi vida. La mayor parte de mi vida, hablando desde lo cuantitativo, veo por ejemplo, horas y horas de viajes en colectivos, subtes y trenes que me llevaban a lugares que DEBÍA ir… veo horas de trabajo, veo 5 años en una escuela secundaria que desde lo académico pudo haberse resumido en un año solo… Pero los otros momentos son los mejores y los que más nos enseñan:

la cara que transformo en la persona a la que le hago el amor;

el abrazo y la conexión total que a veces alcanzo bailando con ella;

una cerveza con amigos en una noche de verano al aire libre;

el haberme enterado hace casi 2 años que yo sería el padrino de él para siempre;

el saber que mi hermano está teniendo mejores tiempos en España;
el ser conciente de que estoy en Argentina;

el orgullo y la convicción por el objeto de estudio que elegí;

el orgasmo cármico que significó haber pisado escenarios bailando tango…

el reconocerme con bastante libertad para, de alguna u otra forma, poder emprender ese loco camino del arte…

Carajo… no es poco… Desde lo CUALITATIVO es valioso y es así.. me da gusto haber vivido esos momentos y saber que puedo vivir muchos más de ese estilo.